Las lágrimas artificiales se utilizan para aliviar ciertas molestias en los ojos que pueden ser debidas a las condiciones ambientales (polvo, viento, sequedad, humo, tiempo de exposición a pantallas, falta de parpadeo, aires acondicionados, calefacción, etc.) y en casos de alergias. También se utilizan en problemas oftalmológicos como el síndrome del ojo seco y la fatiga visual y suelen ser prescritos por el oftalmólogo en postoperatorios de cataratas y cirugías refractivas. Las lágrimas artificiales además sirven para aliviar problemas asociados al uso de lentillas como ardor, sensación de cuerpo extraño, enrojecimiento, etc. Sin embargo, no todas son compatibles con el uso de lentillas, es importante informarse previamente antes de utilizarlas.

 

La función de las lágrimas artificiales es mantener los ojos hidratados y húmedos. La hidratación, además de aliviar molestias, es importante para la visión correcta del ojo y para la protección de estos evitando lesiones derivadas de la deshidratación ocular.

 

Las lágrimas artificiales se pueden utilizar de manera puntual en situaciones ambientales concretas como las que hemos descrito o de forma continua. Según este uso podemos optar por comprar lágrimas artificiales en distintos formatos comerciales: monodosis o dispensadores de mayor capacidad (botes). La composición de las lágrimas artificiales también varía según los distintos preparados comerciales, pero son similares a la composición de nuestras lágrimas.

 

Para utilizar las lágrimas artificiales debemos seguir estas pautas:

 

  • Lavarnos muy bien las manos antes de tocar los ojos.
  • Bajar el párpado inferior lo máximo posible y presionar el sobre monodosis o el botecito para echar unas gotas de lágrimas artificiales. Procurar no tocar con el borde del bote el ojo, sino dejar caer las gotas.
  • A continuación, cerrar el ojo unos segundos para evitar la salida del líquido, sin apretar los párpados.
  • Finalmente parpadear para ayudar a la distribución homogénea por la superficie del ojo.

 

Para la conservación de las lágrimas artificiales (bote) debemos guardarlas bien cerradas en un sitio limpio siguiendo las indicaciones del prospecto o el propio envase del producto. Es importante tener en cuenta que las lágrimas artificiales tienen fecha de caducidad, no usarlas si están fuera de fecha. También tienen un tiempo de uso después de abierto el bote, si ha transcurrido ese tiempo debemos desecharlas.

 

Aunque las lágrimas artificiales permiten aliviar determinadas molestias, siempre es importante consultar con el oftalmólogo para evaluar el origen de estas molestias y descartar alguna patología ocular.

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