¿Alguna vez has oído hablar de la heterocromía? Este término hace referencia a una anomalía que produce que el iris de cada ojo sea de diferente color. Se trata de una alteración poco común en humanos y es consecuencia de una falta de melanina, el pigmento que da color a los ojos.

Tipos de heterocromía

Cuando nacemos es normal tener los ojos azules o de un tono grisáceo, pues no es hasta casi el año de vida cuando los ojos del bebé adquieren una coloración definitiva. En raras ocasiones esta no es igual en ambos ojos, si no que presentan distintos tipos de alteración con respecto al color.

Los tipos de heterocromía que existen son:

  • Heterocromía total. Cuando cada ojo presenta un color totalmente distinto al otro.
  • Heterocromía parcial. Se produce cuando solo hay una parte del iris que adquiere un tono distinto al resto del ojo.
  • Heterocromía central. Es cuando la parte del centro del iris tiene un color diferente.

¿Es preocupante tener un ojo de cada color?

La heterocromía no supone ningún tipo de problema para la salud visual de quien la presenta. Por norma general, las personas con heterocromía nacen así, pues tiene un origen genético. Sin embargo, en ocasiones sí se ha asociado esta alteración con enfermedades raras como el síndrome de Claude-Bernand-Horner o la neurofibromatosis. Por ello es importante que, cuando un niño nace con los ojos de diferente color, un experto realice una exploración en profundidad para descartar que la heterocromía sea consecuencia de algún tipo de enfermedad.

También es posible que esta alteración en la melanina de los ojos aparezca de forma adquirida durante nuestra vida. Sus causas pueden ser diversas: desde el glaucoma hasta la uveítis pasando por un traumatismo o inflamación ocular.

Por eso, si has notado algún cambio inusual en el tono de tus ojos, acude a un especialista para que pueda valorar la situación.

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